El método Lessig para presentaciones

En el ámbito de las presentaciones, no todo consiste en tener diapositivas espectaculares. La habilidad con la que el ponente se desenvuelva es crucial. Esto no es nada nuevo. Pero entre los buenos presentadores, algunos brillan con luz propia. Ya sea por ser grandes y apasionados comunicadores (como era el caso de Steve Jobs) o por hacer un uso elegante del humor (de lo cual da buena muestra Ken Robinson), los grandes speakers siempre demuestran que el control del discurso es la clave para que el mensaje no sólo llegue, sino que cale.

Algunos han llegado a desarrollar un estilo propio que ha llegado a convertirse en una técnica de presentación en sí misma. Este es el caso de Lawrence Lessig.

Lessig, en pocas palabras, es una de las figuras claves de internet tal y como lo conocemos. Fue uno de los impulsores de Creative Commons (el sistema de licencias alternativo al copyright) y es considerado una de las figuras clave del movimiento por la cultura libre. Fue su faceta de profesor de Derecho en la Universidad de Stanford donde empezó a fraguarse lo que hoy se conoce como el Método Lessig para presentaciones.

Basta ver un par de minutos de cualquier presentación de Lessig para darse cuenta de que,  visualmente, su estilo es bastante austero. Pero no importa. La clave de su método no es la estética sino el ritmo. Casi sin excepción, cada diapositiva contiene sólo una palabra o una frase corta. En algunos casos, una imagen. Conceptos que destacan el punto importante de cada frase que el profesor pronuncia. Dicho de otra forma, sus diapositivas tienen por objetivo “subrayar” los mensajes clave.

No nos referimos a conceptos generales. Cada cosa que sale de su boca va apoyada por recursos visuales que acompañan al discurso con una precisión milimétrica. A veces, es una palabra por frase. El control del discurso que esto requiere es absoluto, y su resultado es absolutamente efectivo. Porque, además, no mira la pantalla jamás.

Pero el método Lessig no consiste sólo en ritmo y discurso. Antes comentábamos que la estética no es su punto fuerte. A pesar de ello, Lessig utiliza recursos gráficos como el color, el contraste y la tipografía de forma muy inteligente. El contraste entre blanco y negro para representar conceptos opuestos o complementarios. El uso del color rojo como recurso narrativo para enfatizar conceptos negativos o contradictorios. Incluso breves segmentos de video, nada intrusivos sino meramente ilustrativos. Podemos resumirlo así: el contraste es esencial en sus presentaciones.

En música, un silencio es tan importante como una nota. El “silencio visual” es el recurso más potente, sorprendente y efectivo del arsenal de Lawrence Lessig, y sabe usarlo con maestría. Pongámonos en situación. Estamos inmersos en una ponencia de estas características, donde el apoyo visual es constante y casi frenético. En un momento dado, el discurso llega a un punto clave que requiere especial énfasis. ¿Cómo enfatizar algo, cuando toda la presentación está plagada de apoyos visuales? Súbitamente, la pantalla se queda en negro, mientras Lessig pronuncia esas palabras que quiere que retumben en nuestra memoria.Durante ese repentino apagón, toda la atención se centra en él, de forma inevitable. El contraste y el elemento sorpresa son la esencia de este uso formidable del “silencio visual”.

En resumen, el estilo de presentación de Lawrence Lessig se basa en un control absoluto del discurso y un uso inteligente de los recursos visuales más básicos. El resultado es tremendamente didáctico y memorable. Claves que podemos aplicar a tanto presentaciones comerciales, como a discursos académicos o comunicación corporativa.

Fotografía : Joi Ito (licencia)

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