Una de nuestras entradas del blog trata sobre "¿Qué nos dicen los iconos que no pueden decirnos las palabras?", explicando la importancia de los iconos en la comunicación

¿Qué nos dicen los iconos que no pueden decirnos las palabras?

Como podéis imaginar el aumento en el uso de iconos se debe en gran medida al incremento de dispositivos móviles y al auge de la comunicación digital. De hecho, los primeros iconos se crearon para representar funciones de sistemas informáticos. Se trataba de automatizar la respuesta del usuario a un determinado contenido sin necesidad de que éste tuviera que andar pensando o buscando entre una jungla de palabras, una función concreta.

Desde entonces con la reiteración y el apogeo de las nuevas tecnologías se han generado respuestas automáticas por parte de los usuarios a ciertos iconos. Hemos generado un imaginario colectivo común, que nos ayuda a entender determinados procesos de forma inconsciente. Esto produce que respondamos mejor a unos iconos que a otros, porque no todos los iconos son válidos, y no todos los iconos son compatibles entre sí.

Desde tiempos remotos el ser humano ha tratado de representar con imágenes lo que ven sus ojos. Absorbemos mejor la información de este modo, y la retenemos simultáneamente. ¿Qué normas básicas debe cumplir un icono para ser realmente funcional y no convertirse en un obstáculo o algo meramente reiterativo?

Su función principal es la síntesis. La simplificación es importante por lo tanto un icono debe ser un símbolo gráfico sencillo que nos describa una función por asociación. La interpretación de un icono debe ser unívoca en la medida de lo posible. Ciertamente el contexto en el que utilicemos ciertos iconos puede provocar que este tenga distintos significados, lo que no es un problema siempre y cuando prevalezca el concepto del mismo en cada uno de sus contextos. Un buen ejemplo es el problema cultural, ciertos iconos representan realidades distintas en culturas diferentes, lo que no significa que el icono no sea efectivo, sino que debemos tener en cuenta a quién nos dirigimos para que éste cumpla su función semántica correctamente.

Un icono representa un mensaje, y los mensajes pueden ser muy distintos. El icono debe adecuarse al tipo de mensaje que emitimos. Si un icono describe una acción, lo más lógico será representar con él dicha acción, si un icono describe un objeto, lo correcto será representar el objeto. Por lo tanto, el icono siempre debe adecuarse al mensaje y a su tipología.

A la hora de utilizar varios iconos debemos tener en cuenta ciertas normas para que éstos en conjunto formen un sistema. Si los iconos de un conjunto representan diferentes mensajes utilizando una sintaxis diferente, lo más probable es que los mensajes se conviertan en algo contradictorio. Siempre hay que tener en cuenta que los iconos deben formar un “equipo”, deben apoyarse entre ellos, partiendo de los mismos aspectos formales para conseguir que su comprensión sea automática e unívoca. Imaginemos que en una ciudad existen dos tipos de señales, las de prohibido y las de precaución. Las de prohibido son siempre circulares y rojas, y las de precaución son siempre azules y cuadradas. En el momento en que un conductor vea una señal roja entenderá que se trata de una prohibición, sin embargo cuando vea una señal roja con forma cuadrada, éste dudará y no estará seguro de su significado. Lo mismo sucede con los iconos, para formar un sistema es importante tener en cuenta, en primer lugar, el imaginario colectivo generado por la reiteración, y en segundo lugar, el aspecto de los iconos que lo integran.

Por lo tanto, los iconos son una herramienta de simplificación y automatización, que nos ayudan a entender los aspectos fundamentales de una realidad concreta.

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